Influencias medioambientales en el valor de la propiedad: ruido, calidad del aire y espacios verdes
El valor de una propiedad viene determinado no sólo por el propio edificio, sino también por los factores ambientales de su entorno. El ruido, los olores, los gases de escape o la proximidad a fábricas influyen en el atractivo de un lugar para posibles compradores o inquilinos. Por el contrario, las zonas verdes, los parques o los bosques suelen tener un efecto positivo en el valor.
El ruido y la calidad del aire, factores decisivos
Mientras que las emisiones contaminantes de las calefacciones o las fábricas han tendido a disminuir en los últimos años, la contaminación procedente del tráfico no deja de aumentar. Las altas concentraciones de óxidos de nitrógeno o partículas en el centro de las ciudades hacen que las familias con niños o los compradores preocupados por su salud presten más atención a la calidad del aire. Esto puede reducir el valor de una propiedad si la calidad del aire resulta ser mala.
Percepción en la ciudad y en el campo
En las grandes ciudades, donde la demanda de vivienda es alta, el ruido y la contaminación atmosférica suelen ser más aceptables, siempre que la vivienda tenga ventanas insonorizadas u otras medidas de protección contra el ruido. En cambio, en las zonas rurales o en las ciudades pequeñas, los posibles compradores suelen esperar un entorno tranquilo y limpio. Aquí, incluso niveles bajos de ruido del tráfico tienden a provocar una reducción del valor y plazos de comercialización más largos.
Los espacios verdes aumentan el atractivo
Por otro lado, los parques, bosques, zonas de juego y otros oasis verdes del barrio aumentan la calidad de vida y, por tanto, el valor de la propiedad. Una ubicación tranquila y cercana a zonas verdes puede ser decisiva para atraer compradores y mantener o incluso aumentar el precio de venta.
Contaminación acústica y vacantes
En los pueblos y ciudades pequeñas, en particular, está claro que las propiedades situadas en vías ruidosas o cerca de negocios ruidosos son más difíciles de comercializar. Mientras que en las calles secundarias tranquilas no suele haber problemas para encontrar posibles compradores, las propiedades situadas en lugares ruidosos tienen más probabilidades de quedar vacías.
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Robert Schüßler
Tasador inmobiliario (EIA e IHK)


